Somos más de lo que creemos ser...nuestros límites son infinitos...te invitamos a descubrir el poder de la emoción y a poner tu energía en movimiento...
Educoaching
Aprendizajes para lograr tus objetivos
lunes, 29 de abril de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
¿Problemas de comunicación?
Es moneda corriente decir que, por lo general, las personas tienen (tenemos) problemas de comunicación. Lo escuchamos a diario entre parejas, hermanos/as, amigos, compañeros/as de trabajo, etc. Pero, ¿qué significa realmente tener "problemas de comunicación"?, ¿Es que acaso los signos utilizados (palabras, letras) no son conocidos por nuestros/as interlocutores?, ¿hablamos mal, como para que no nos entiendan?
Partamos este breve análisis con la siguiente premisa: los supuestos "problemas de comunicación" se deben a que en los intercambios comunicacionales, gran parte de la información "se subentiende", "se da por sentado". ¿Qué quiere decir ésto? Que, debido a una propiedad (muy humana por lo demás), entregamos solo la parte de la información que consideramos clave para este mismo intercambio comunicacional.
Aclaremos esto con un ejemplo: si yo le pidiera a cualquiera de ustedes "un vaso de agua", se da por sentado que es agua potable, que lo estoy pidiendo para ahora y que el vaso tiene medidas estándar. Sería bastante extraño, aunque absolutamente posible, que usted apareciera con un vaso de agua del estanque del baño, o que el vaso tenga un litro de capacidad, o que simplemente me lo trajera mañana. Todo lo anterior es posible debido a que no especifique los criterios de satisfacción de mi petición.
Durante toda nuestra vida danzamos a través de peticiones. No hay día de nuestra vida en que no hagamos una petición. Somos seres "peticionales". El problema, tal como lo hemos mencionado, es que no especificamos a nuestro interlocutor cuales serán aquellas cosas que debe hacer para sentir que efectivamente ha cumplido.
Otro ejemplo: Una tarde cualquiera, después de almorzar, usted, como buen/a padre o madre que me imagino que es, le pide a su hijo o hija adolescente que estudie. Pues bien, aquel ser humano lleno de ímpetu producto de la edad y las hormonas, prende la radio, el computador, la televisión y abre un cuaderno para leer los contenidos que le están pasando en clases. Semanas después, su hijo o hija le comenta que ha obtenido una baja calificación, a lo que usted lanza un ¿No te pedí que estudiaras para esa prueba?
Como se podrá dar cuenta, realmente lo que quería era que obtuviese una buena calificación, no que estudiara. En otros términos, usted esperaba un resultado positivo, mientras que pedía la ejecución de un medio para obtener ese resultado.
Como ejercicio práctico, sugiero realizar las siguientes preguntas al momento de realiza una petición:
1. ¿ Qué necesito realmente?
2. ¿Qué espero que haga la otra persona al momento de plantearle mi petición?
3. ¿Cómo sabrá la otra persona que cumplió con nuestra petición?, en otras palabras, ¿Cuáles son los criterios con los que evaluaré si la persona cumplió o no con mi petición?
La danza de las peticiones, las ofertas y los compromisos se realiza a diario, en todas partes del mundo. Desde Dynamo Coaching esperamos, mediante nuestros talleres, charlas y conferencias, entregar este tipo de conocimiento práctico que nos permite comunicarnos cada día más y mejor.
Otro ejemplo: Una tarde cualquiera, después de almorzar, usted, como buen/a padre o madre que me imagino que es, le pide a su hijo o hija adolescente que estudie. Pues bien, aquel ser humano lleno de ímpetu producto de la edad y las hormonas, prende la radio, el computador, la televisión y abre un cuaderno para leer los contenidos que le están pasando en clases. Semanas después, su hijo o hija le comenta que ha obtenido una baja calificación, a lo que usted lanza un ¿No te pedí que estudiaras para esa prueba?
Como se podrá dar cuenta, realmente lo que quería era que obtuviese una buena calificación, no que estudiara. En otros términos, usted esperaba un resultado positivo, mientras que pedía la ejecución de un medio para obtener ese resultado.
Como ejercicio práctico, sugiero realizar las siguientes preguntas al momento de realiza una petición:
1. ¿ Qué necesito realmente?
2. ¿Qué espero que haga la otra persona al momento de plantearle mi petición?
3. ¿Cómo sabrá la otra persona que cumplió con nuestra petición?, en otras palabras, ¿Cuáles son los criterios con los que evaluaré si la persona cumplió o no con mi petición?
La danza de las peticiones, las ofertas y los compromisos se realiza a diario, en todas partes del mundo. Desde Dynamo Coaching esperamos, mediante nuestros talleres, charlas y conferencias, entregar este tipo de conocimiento práctico que nos permite comunicarnos cada día más y mejor.
sábado, 9 de marzo de 2013
La inteligencia emocional y el liderazgo.
Por lo general
hablamos de emociones. Es un lugar común decir que el ser humano vive
inmerso en ellas y que son éstas las que le dan la sentido a la
existencia. A pesar de lo anterior, el imaginario colectivo no define
las emociones, confundiéndolas casi siempre con una suerte de función
congnitiva; o sea, que son un producto "mental" y que pueden modelarse
mediante el pensamiento.
Humberto Maturana, Francisco Varela y
Susana Bloch, célebres científicos chilenos, a partir de sus
investigaciones en el campo de la neurociencia han propuesto que las
emociones son "un estado corporal dinámico que permite un campo de
acción posible"; en castellano, las emociones son un estado corporal
(caracterizado por tensión o distensión de ciertos grupos de músculos,
de ciclos de respiración, de posturas corporales y faciales) que están
en constante cambio (dinámicas) y que son las que determinan los
pensamientos y acciones que podemos y no podemos hacer dependiendo de
éstas.
Como ejemplo, podemos mencionar que una persona en la emoción
de la rabia tendrá una tensión particular en los músculos de las manos y
los pies (entre otros), una expresión facial contraída y una
respiración agitada. Esta misma persona, producto de su emoción, estará
más propensa a captar del ambiente aquellos estímulos que sean
coherentes con su estado, así como también, responderá al contexto de
acuerdo a éste. Si por error o por falta de "tacto" para reconocer las
señales corporales se nos ocurriese burlarnos de esta persona,
posiblemente el resultado no sería positivo (A pesar que esta persona
generalmente pudiese presentar buen ánimo y bromear junto a nosotros en
otro contexto, sus respuestas conductuales estarán modeladas por su
estado emocional actual).
Si tomamos la definición anterior y la
aplicamos al concepto de inteligencia emocional, vemos que esta última
es la capacidad de reconocer el estado corporal actual propio (que guía y
determina nuestros pensamientos y acciones), así como también de los
otros para, como menciona Bloch, surfear en el mar emocional humano.
El
líder, necesariamente debe desarrollar este tipo de habilidad ya que, a
pesar de lo que creemos constantemente, las relaciones sociales no
dependen de las capacidades cognitivas sino que en gran medida son
reflejo de nuestro manejo emocional.
Como ejercicio práctico, proponemos realizar una autoevaluación utilizando las siguientes preguntas:
1. Cuando estoy en una situación de estrés o en una discusión ¿Qué señales me envía mi cuerpo?
2. ¿Estoy consciente de mi expresión facial cuando entrego o recibo una instrucción?
3. Cuando intento motivar mediante una conversación, ¿Cómo está mi cuerpo?
El autoconocimiento es uno de los principales desafíos del líder en la sociedad del conocimiento; para apoyar en ello está Dynamo Coaching.
miércoles, 6 de marzo de 2013
¿Éxito o fracaso laboral? La importancia de la inteligencia emocional
Tengo la firme impresión que en el
contexto actual, marcado por los códigos de la sociedad del conocimiento
y el fácil acceso a las tecnologías (transformadas ya en un commodity),
la inteligencia relacional es uno de los factores que predicen de mejor
forma el éxito o fracaso laboral.
Desde
el sentido común, cuál promesa de paraíso celestial, creemos que la
profesionalización y la especialización en un área del conocimiento nos
asegurarán el logro de metas y objetivos personales y laborales. Desde
la más temprana infancia, el sistema educacional nos inculca que la
acumulación de saberes y contenidos nos permitirán, además de tener un
buen trabajo, mantenerlo.
Si
bien es cierto en todos los trabajos es requisito poseer competencias y
habilidades en materias específicas, propias de la labor a realizar, la
experiencia me dicta que, por lo general "te contratan por tu cabeza
(razón) y te desvinculan por tu estómago (emoción)".
Por
lo general, el fracaso laboral tiene una directa relación con la
ausencia de lo que Jaime García y Manuel Manga han llamado
"inteligencia relacional". ¿Qué es esta "inteligencia relacional"? Desde
mi perspectiva, es la habilidad para lograr objetivos y metas, solo o
en conjunto con otras personas (incluyéndolas, motivándolas y
haciéndolas parte del proyecto), reconociendo los estados emocionales
propios y de los otros como herramienta primordial.
¿Cómo sé que he desarrollado esta inteligencia relacional?
Como ejercicio práctico, propongo realizarse las siguientes seis preguntas.
1. ¿Cómo he construido la relación con mi entorno más cercano?
2. ¿Qué señales me entregan las personas que comparten conmigo?
3. ¿Estoy satisfecho con la forma en que asumo los errores o desaciertos?
4. Cuando necesito algo ¿Cómo lo pido?
5. Cuando algo me molesta ¿Cómo lo infomo?
6. Cuando algo me alegra ¿Cómo lo comparto?
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